⚠️ Cusco enfrenta un escenario económico preocupante para el 2025. Especialistas advierten que la región podría registrar una caída de hasta el 7% de su Producto Bruto Interno (PBI) como consecuencia de la paralización de proyectos y la baja ejecución de la inversión pública.
🏗️ La detención de obras y programas de infraestructura impacta directamente en sectores productivos clave, reduciendo la generación de empleo, el movimiento económico y las oportunidades para empresas proveedoras, constructoras y emprendedores vinculados a la cadena de valor pública.
📉 La inversión pública cumple un rol dinamizador en la economía regional. Cuando esta se frena, el efecto se traslada rápidamente al comercio, los servicios y la actividad empresarial, debilitando la confianza y postergando nuevas inversiones privadas.
💼 Para el sector empresarial cusqueño, este contexto obliga a evaluar escenarios con mayor cautela, fortalecer la planificación financiera y buscar alternativas de diversificación. Actividades como servicios especializados, innovación, agroindustria y turismo sostenible aparecen como caminos para reducir la dependencia de la obra pública.
🔎 Asimismo, cobra importancia el seguimiento a la gestión pública, la eficiencia en la ejecución de proyectos y la articulación entre Estado y sector privado, como elementos clave para revertir el impacto económico y recuperar el crecimiento regional.
💡 Anticiparse a estos cambios permite a las empresas adaptarse, proteger el empleo y mantener su competitividad en un entorno económico cada vez más desafiante.


